Sin duda una de las obras mas destacadas del terror español que, contra todo pronóstico, se diseño como un producto de corto recorrido, con un bajo presupuesto, y acabo siendo una pieza de culto. Teniendo como base la idea de realizar un falso documental, tenían claro que este tenía que ser lo máximo real posible, y esto les obligaba a buscar a personajes creíbles, espacios cotidianos y la creación de una atmósfera donde el caos y el terror se plasmaran en el rodaje, todo ello con un presupuesto ajustado que no daba para grandes artificios industriales. ¿ Como consiguieron ese extraordinario resultado ?.
Primero de todo localizaron la totalidad del film en tan sólo dos escenarios. El primer cuarto de la película se desarrolla en un parque de bomberos donde el equipo de tv seguirá la rutina del cuerpo en una noche cualquiera de guardia. A partir de que suena la alarma y se desplazan hacia el escenario de la llamada ya nadie se moverá de allí. El equipo de periodistas y los servicios de emergencia accederán al interior de un edificio donde los vecinos están en la entrada esperando que lleguen y controlen la situación.
Todo el resto del rodaje se desarrollará dentro del bloque, con lo que las sensación de ratonera es mayor, porque desde muy pronto no se permitirá la salida de nadie del edificio. Así, logramos reunir a un grupo de vecinos en un espacio cerrado y sin posibilidad de escapatoria, con una amenaza vírica cada vez mas latente, lo que nos asegura una explosión en forma de perdida de nervios progresiva mucho mas que probable. El edificio que se utilizó para rodar el film esta situado en la Rambla De Catalunya, 34 de Barcelona, el cual ya fue plató para otras filmaciones, pero que desde que se estrenó Rec se convirtió en carne de selfie e Instagram.
Cuando ya teníamos la ratonera soló faltó colocar dentro a los “ratones”. La principal figura que lleva el protagonismo de la obra es Angela Vidal (Manuela Velasco), que es la dinámica presentadora del reality nocturno. Manuela había hecho algunos trabajos televisivos y pequeños papeles en el cine, pero nunca como protagonista. Su rostro era conocido por un programa matutino semanal sobre cultura juvenil. Su imagen encajaba a la perfección con el de la periodista que tenía que interpretar y, aunque parezca contradictorio, la ayudo el hecho que durante el casting estaba muy nerviosa y se bloqueaba a la hora de leer los textos.
El mismo perfil fue el que utilizaron para elegir al vecindario: actores secundarios que cumplían los estereotipos perfectamente plausibles que podríamos encontrar en cualquier comunidad. Sus interpretaciones aunque sencillas eran tremendamente realistas con la cotidianidad vecinal que pueda tener cualquiera de los comunes.
Entre el reparto destacar a dos niñas. Una es Jennifer (Claudia Silva), una niña de siete años que en un primer momento nos la presentan apática porqué al parecer tiene anginas y algo de fiebre, pero que dará mucho de hablar.
La otra chica es la niña Medeiros (Javier Botet) que, ni es tan niña ni tan infante como nos podríamos pensar. Este será el personaje clave que se nos descubrirá ya avanzada la película y que requirió un gran trabajo de caracterización para conseguirlo: diez horas de maquillaje y dos mas para desmaquillar. Ah, y si a alguno le viene a la cabeza con este apellido aquel cantante de baladas para adolescentes que las enamoraba con "Nothing's gonna change my love for you"... pues acierta.
Pero el tercer punto, y el más importante sin duda, es la total improvisación. Los actores apenas tenían un guion definido ni conocían el avance de la historia, tan sólo se regían por unas reglas generales y se partía de cada plano desde cero, dejando que fluyera la trama. Por este motivo era vital que se contagiara entre los actores esa tensión constante del que no sabe lo que va a pasar.
¿Por qué llegó a tener tantos seguidores? Porque es una bomba de relojería. La tensión es constante y la pérdida de nervios comienza a ser insoportable. Los chillidos entre los cautivos y los infectados hacen un cocktail sonoro demencial. Rec es un agarrasillones extremo. El ritmo es trepidante y hecho con un realismo atroz. Consigue dejarnos noqueados con tal intensidad que, una vez se han abierto las luces de la sala, necesitamos unos minutos para volver a nuestro planeta.
Nacionalidad: España.
Duración: 76 min.
Dir: Jaume Balagueró / Paco Plaza.
Int: Manuela Velasco, Ferran Terraza, Jorge Serrano.
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