En pleno 2009, intentar explotar el cine clásico de atmósferas góticas y localizaciones recargadas es un riesgo: si no se hace con acierto, la tragedia es inevitable. Mi gran sorpresa fue ver cómo la trama de desaparición actual se convierte en un relato de época con carruajes y sombreros, para acabar con un "continuará" que no se resolvería hasta un año más tarde. Un juego que, personalmente, me disgustó bastante.
Entre los puntos positivos destaca la recreación histórica, tratada con una excelente fotografía y un cuidado trabajo en los detalles que aporta total credibilidad. Aunque adolece de cierto formato de telefilme, la historia engancha y mantiene el interés, convirtiéndose en una antigua fábula contada frente a la chimenea.
En contra, los efectos especiales resultan muy justos en varios puntos. Tampoco destacan las interpretaciones; pese a contar con nombres potentes como Óscar Jaenada, Laia Marull o Eusebio Poncela, los trabajos son planos o caen en la sobreactuación. Da la impresión de que los actores no estaban cómodos en un proyecto tan alejado del cine actual. Además, algunos diálogos rozan lo absurdo y la mezcla de personajes reales como Aleister Crowley, Lizzy Borden o Bram Stoker no ayuda a tomarse el film en serio.
Pendiente de ver la segunda parte, sospecho que este film funcionaría mejor en un formato reducido que juntara ambas entregas. Por ahora, no puedo evitar pensar en el refrán: "si breve, dos veces bueno".
Nacionalidad: España.
Duración: 110 min.
Dir: José Luis Alemán.
Int: Daniele Liotti, Laia Marull, Silvia Abascal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario