¿ Pero de que va El Exorcista: El comienzo ? Pues nos encontramos en el año 1949 y el Padre Merrin (Stellan Skarsgård) esta en Kenya como arqueólogo estudiando una antigua iglesia cristiana que, según parece, podría ocultar alguna extraña reliquia. El abandonó la fe debido a una traumática experiencia durante la segunda guerra con las nazis. Ahora, alejado en la África británica, vuelven a ocurrir cosas que le volverán a corroer por dentro.
Pues nada, como buen exorcista vamos a cazar el pecado original que se desprende del film. En primer lugar hemos de saber que esta es una precuela de El Exorcista ( 1973 ) y en ella se nos tendrían que dar las claves para entender de donde provenía el mal que secuestró a la pobre Regan en el film original. Así que en 2002, la productora Morgan Creek encarga a Paul Scharder, previa muerte del primer candidato, John Frankenheimer, la tarea de escribirla y dirigirla. Scharder, el cual había trabajado en el guion de Taxi Driver, tenía el encargo de redactar un producto profundo que pudiera ofrecer una visión digamos, rigurosa e intensa, acerca del origen del mal. La productora dejó en manos de este todo el peso de la obra, con lo cual el intentó sumergirse en un decálogo místico religioso acerca del nacimiento del mal sobre la tierra. Cuatro meses de rodaje, entre Roma y Egipto, para finalmente entregarla bien rebobinada al equipo de producción. Cuando estos vieron el resultado necesitaron sales aromáticas para volver al mundo de los vivos: Scharder se ensañó en hacer justo lo que le pedían, una obra casi metafísica donde gente sin ninguna prisa se pone a filosofar sobre lo que es la maldad y el diablo. Si estrenaban eso, se podían encontrar con motines de adolescentes en las salas de cine y con la caída en picado del precio de las palomitas por falta de consumo. Así que decidieron guardar la cinta en un cajón y decidieron volver a grabarla, esta vez con Renny Harlin.
La misión era clara, darle algo de acción al film y que quedará enclaustrada claramente dentro del género de terror. Se tenía que excavar en la primigenia luciferina, pero sin noquear al espectador con debates de claustro papal; pero allí existían una serie de problemas: el primero era la evidente prisa por estrenar. La primera película se había fundido el presupuesto y querían un bueno, bonito y barato de bazar chino. Todo apuntaba a una demolición controlada. Sólo hemos de imaginar al venerable Skasgard un vez finalizado el film, siendo contratado para hacer el mismo papel de nuevo, lo que le supuso casi dos años persiguiendo al innombrable por esas tierra de Dios. El guion fue reescrito, pero pensando en aprovechar los decorados al máximo posible y ahorrar cada dólar de allá donde fuera posible y, vaya si se nota. Dicen que cuanta mas prisa tienes peor, y eso es lo que le pasó a la productora, porqué el rodaje se fue alargando más de lo previsto, lo que también supuso improvisar permanentemente sobre la marcha.
La historia es un caos de saltos temporales, con un Indiana Jones de geriátrico, una historia romántica que no hay por no cogerla y unos efectos de juzgado de guardia: lo del maquillaje de taller infantil pase, pero lo de las hienas digitales es propio de una serie z. Lenta, no se centra en ninguno de sus aspectos, queriendo ser profunda y accesible a la vez, intentando crear miedo, pero sin que salga demasiado caro.
Finalmente estrenada, fue un auténtico fracaso de público y de crítica, perdiendo una considerable parte del dinero invertido. Paradoja...un año después estrenaban El exorcista Dominion- la de Scharder - intentando salvar los muebles, pero ya no coló. Alguna cosilla salvable en su interior, pero lo dicho confusa, mal acabada y tediosa.
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 114 min.
Director: Renny Harlin
Reparto: Stellan Skarsgård, James D'Arcy, Izabella Scorupco.
Puntuación: ★★★★☆☆☆☆☆☆
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