Hay algunos directores que, como si de vinos se tratara, permitirían hacer una cata anónima y dar con su nombre al instante. Piensa en figuras como Tim Burton, Lars von Trier o John Woo; inmediatamente sabrías etiquetar cada cinta correctamente. Otro nombre que da lugar a pocas dudas es el del tejano Wes Anderson. Su particular universo visual, siempre ligado a una estética cercana al dibujo animado, es totalmente reconocible a lo largo de su carrera. Su fascinación por ese mundo pulp de tebeo infantil no solo vive en lo visual, sino que abarca cada movimiento de sus personajes, como si de un circo de marionetas se tratara. Cada escena es estudiada con extrema rigidez, buscando ese encuadre y esa totalidad que solo un producto animado podría ofrecernos. Por norma, en lo que a la vista respecta, Anderson suele salir a hombros de la plaza, y Asteroid City no es una excepción. El problema es que, en esta ocasión, su mundo onírico no ha despertado del letargo y se le ha olvidado por el camino explicarnos algo que justifique su visionado.
La primera pregunta sería: ¿tiene argumento el film? Difícil respuesta, ya que yo entiendo más que tiene ubicación, situación y narrativa. A grandes rasgos, podríamos contar que en la ciudad de Asteroid City se celebra una convención de jóvenes astrónomos cuando ocurre un hecho extraordinario y toda la gente que se encuentra allí queda confinada en el pueblo... punto y final. Para que os hagáis una idea, el film empieza en un plató televisivo donde se conecta con unos autores teatrales, los cuales nos introducen dentro de la obra como si de matrioskas se tratara. A partir de este momento, los personajes de la obra —y también los de fuera— interactúan entre ellos mezclando diversas conversaciones que no forzosamente van ligadas con los hechos allí acaecidos, ni siguen un orden concreto.
Todo ello tiene lugar en la América de los años 50, en unos decorados de tonalidades saturadas y ambientaciones a medio camino entre un corto del Correcaminos y una versión retro de Barbie. Eso sí, como si de un diseño maestro de maquetas se tratara, todo queda perfectamente incrustado para su posterior exposición. El problema de ese enfermizo detallismo es que, a veces, parece estar más pendiente de cómo queda una persona enmarcada en una ventana que de darle vida para impresionar con lo que pueda decir. La mayoría de los personajes tienen una actitud aséptica que los coloca más cerca de unos muñecos de plastilina que de un reparto actoral. Cuesta empatizar con la propuesta, ya que esta no se esfuerza en introducirnos en ella; suelta tan solo una ristra de micro conversaciones, algunas más cómicas y otras más planas, dejando que uno mismo se vaya quedando con las pinceladas que encuentre oportunas.
Uno no puede evitar pensar en tantos realizadores que ni vendiendo el alma al diablo podrían reunir a tantas estrellas de Hollywood en un mismo escenario, para después estar más pendientes del marco que de aprovechar su valor interpretativo. Una obra caótica que pretende abarcar hasta el infinito y más allá, pero que finalmente acaba conquistando por sus hipnóticas imágenes. Para mi gusto, es como ojear un cómic, pero sin leerse las viñetas.
La primera pregunta sería: ¿tiene argumento el film? Difícil respuesta, ya que yo entiendo más que tiene ubicación, situación y narrativa. A grandes rasgos, podríamos contar que en la ciudad de Asteroid City se celebra una convención de jóvenes astrónomos cuando ocurre un hecho extraordinario y toda la gente que se encuentra allí queda confinada en el pueblo... punto y final. Para que os hagáis una idea, el film empieza en un plató televisivo donde se conecta con unos autores teatrales, los cuales nos introducen dentro de la obra como si de matrioskas se tratara. A partir de este momento, los personajes de la obra —y también los de fuera— interactúan entre ellos mezclando diversas conversaciones que no forzosamente van ligadas con los hechos allí acaecidos, ni siguen un orden concreto.
Todo ello tiene lugar en la América de los años 50, en unos decorados de tonalidades saturadas y ambientaciones a medio camino entre un corto del Correcaminos y una versión retro de Barbie. Eso sí, como si de un diseño maestro de maquetas se tratara, todo queda perfectamente incrustado para su posterior exposición. El problema de ese enfermizo detallismo es que, a veces, parece estar más pendiente de cómo queda una persona enmarcada en una ventana que de darle vida para impresionar con lo que pueda decir. La mayoría de los personajes tienen una actitud aséptica que los coloca más cerca de unos muñecos de plastilina que de un reparto actoral. Cuesta empatizar con la propuesta, ya que esta no se esfuerza en introducirnos en ella; suelta tan solo una ristra de micro conversaciones, algunas más cómicas y otras más planas, dejando que uno mismo se vaya quedando con las pinceladas que encuentre oportunas.
Uno no puede evitar pensar en tantos realizadores que ni vendiendo el alma al diablo podrían reunir a tantas estrellas de Hollywood en un mismo escenario, para después estar más pendientes del marco que de aprovechar su valor interpretativo. Una obra caótica que pretende abarcar hasta el infinito y más allá, pero que finalmente acaba conquistando por sus hipnóticas imágenes. Para mi gusto, es como ojear un cómic, pero sin leerse las viñetas.
Título original: Asteroid City
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Wes Anderson
Reparto: Jason Schwartzman, Scarlett Johansson, Tom Hanks, Jeffrey Wright, Tilda Swinton, Edward Norton, Bryan Cranston
Puntuación: ★★★★★½☆☆☆☆
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Wes Anderson
Reparto: Jason Schwartzman, Scarlett Johansson, Tom Hanks, Jeffrey Wright, Tilda Swinton, Edward Norton, Bryan Cranston
Puntuación: ★★★★★½☆☆☆☆
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