¿Pero de qué va Insidious: La última llave? Elise y su dúo de ayudantes han emprendido un negocio donde ayudan a personas que tienen problemas con entes de otras dimensiones. Un día, ella recibe una llamada donde un hombre le cuenta que en su casa están pasando cosas paranormales y siente la presencia de seres extraños. Cuando ella anota la dirección en su cuaderno se queda petrificada e inmediatamente rechaza el encargo: la casa en cuestión es la misma donde ella creció de niña. Finalmente, entiende que debe acudir a la llamada y luchar contra su tenebroso pasado, obligada a lidiar con sus propios fantasmas.
Sorprendentemente —en cuanto a guion se refiere— este cuarto capítulo sigue una correcta incrustación dentro del global de la serie, pero la fórmula ya se está desinflando de tanto exprimir la chirimoya. Siguen teniendo la grandeza de hacer de lo sencillo una prueba de efectividad: esa dimensión oscura donde todo es tenuemente percibible y, a la vez, inesperado. Jugando de nuevo con los cuatro trucos básicos y clásicos del cine de género, acaban dando un correcto resultado, pero ya de forma más tenue debido a la saturación y reiteración continuada del truco clásico.
Era necesario, pues, introducir nuevos sabores y texturas para intentar continuar el juego. Es en este punto donde los dos caza fantasmas, Specs y Tucker, se convierten en los introductores del humor en la saga —a veces elaborado, otras de trazo grueso—, intentando insuflar nuevos alicientes al producto. En esta parte también tendrán especial importancia las relaciones familiares de Elise. Poseedora de un pasado traumático que condicionó su etapa adulta, se verá inmersa en la lucha por destripar sus recuerdos infantiles y lidiar con el reencuentro físico con su casi desconocida familia actual. De hecho, su retorno al núcleo familiar será el detonante de la apertura de las puertas del infierno y el revulsivo para volver a bajar por los oscuros pasillos del inframundo.
El film se salva por su coherencia en la arquitectura de la saga, por la funcionalidad de una fórmula ya testada y, por qué no admitirlo, por la falta de opositores que le planten cara dentro del género. A pesar de ello, las ruedas muestran evidencias visuales de pérdida de aire.
Nacionalidad: USA.
Duración: 103 min.
Dir: Adam Robitel.
Int: Lin Shaye, Angus Sampson, Leigh Whannell, Josh Stewart.
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