En este género, las referencias a la cultura popular son el motor principal, sirviendo para parodiar personajes o programas mediante chistes de trazo grueso. El humor suele ser infantiloide, abusando de clichés básicos como la escatología, el sexo, las chicas en bikini o números musicales donde se obliga al reparto a hacer el ganso.
Basándose en la premisa de Charlie y la fábrica de chocolate, un grupo de huérfanos es invitado a descubrir la chocolatería. A partir de ahí, desfilan por la pantalla retazos de Serpientes en el avión, Las crónicas de Narnia, Piratas del Caribe, El código Da Vinci o X-Men, todo ello hilvanado con gags de guardería. Mención aparte merecen los números musicales: son auténticos despropósitos que interrumpen la continuidad de la película, ocupándose simplemente de rellenar metraje con un humor más que debatible.
Tanto Jason Friedberg como Aaron Seltzer han trabajado conjuntamente en varios títulos de este estilo. En algunos casos —especialmente en la saga Scary Movie—, el invento llega a funcionar y salva la papeleta; pero en otros, como este o la también infumable Casi 300, no hay por donde cogerlos. Estamos ante un humor primario y facilón, con imitaciones de famosos paupérrimas y una inexistencia total de ritmo, debido a la necesidad de enlazar parodias sin ton ni son.
Siendo el humor un campo tan personal e intransferible, no puedo asegurar que esta cinta no convenza a una parte del público. Sin embargo, analizando su montaje y la simpleza de su propuesta, poca nota podemos darle a Epic Movie. Por cierto, parece que otra de las características comunes de estas cintas es la aparición obligada de Carmen Electra protagonizando algún baile sexy. Perfectamente olvidable.
Nacionalidad: USA
Duración: 86 min.
Dir: Jason Friedberg, Aaron Seltzer
Int: Kal Penn, Adam Campbell, Jennifer Coolidge, Jayma Mays
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