Sin duda una propuesta radicalmente diferente en cuanto a las posesiones demoníacas y los cultos satánicos que en la década de los setenta estuvieron en alza. En ella está presente el ambiente de las nunsploitations (films sobre conventos, la crueldad que allí se escondía y la lascividad reprimida), el erotismo desacomplejado y referencias a cine como el de Jose de Mojica, conocido por su gusto por lo ofensivo hacia la religión.
Un film clave del fantástico mejicano que se acercaba mas al surrealismo de Jodorowski —de hecho Moctezuma era un habitual de sus films— y guarda cierta consonancia con la atmósfera, aunque mucho mas insana, de los films de Jean Rollin. No estamos ante un film al uso sino en una especie de relato del Marques de Sade donde la naturaleza perversa del hombre y la lujuria innata reprimida por los dogmas católicos son redimidos en la pantalla. Rodada en pocas localizaciones, el film utiliza colores saturados y fuertes para resaltar esas escenas de erotismo cargado de LSD y las aberraciones hacia el status quo del convento.
Un film pues visual, con una línea argumental muy débil, que se basa en la fuerza de las imágenes para captar al espectador. Por mi parte, decir que la película me atrapó en este sentido más sensitivo, pero sigo admitiendo que muchos van a quedarse defraudados con esta propuesta. Una propuesta exótica y diferente, con una Alucarda (Tina Romero) como bella encarnación de la dulzura y del mal mas extremo. Si estáis aventureros, siempre podéis echar un vistazo.
Nacionalidad: México.
Duración: 85 min.
Dir: Juan López Moctezuma.
Int: Claudio Brook, Tina Romero, Susana Kamini.
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