Estamos ante un blockbuster en toda regla, de aquellos que las televisiones generalistas podrían programar una vez por semana hasta saciarnos. Un film que parece llevarnos a terrenos de terror futurista, aunque ese componente terrorífico no aparece en ninguna secuencia. Estamos ante una mezcla entre la versión de La guerra de los mundos versión Spielberg y el cine de catástrofes con adolescentes repulsivos, de los que tienen soluciones para todo de El día de mañana.
La trama, una vez que la invasión da su pistoletazo de salida es la prevista: huir de esas extrañas apariciones e intentar descubrir que clase de morfología y pautas de comportamiento dirigen a las nebulosas luminosas. Todo este proceso, por supuesto, viene precedido por unos preliminares donde chico conoce a chica y se caen bien, y ya van a ser inseparables el resto del film; o quizás no exactamente. A partir de aquí la carrera por la supervivencia les llevará a recorrer un Moscú desértico y desolado y a conocer a los pocos supervivientes que han conseguido escapar de los focos, algunos de ellos prototipo casi caricaturesco de los verdaderos rusos adoradores de la madre patria.
No podemos resaltar cosas demasiado positivas del guion, pues todo parece establecido por una especie de normativa made in Hollywood sobre como rodar un film de ciencia ficción apocalíptica y acción con algunos jóvenes en buena forma física como protas. Un argumento distinto en su concepción general, pero tantas veces visto en su planteamiento genérico. De hecho esperaba bastante más cosa del director de En la puerta de casa que hizo un loable primer film que logró salvar las deficiencias presupuestarias con un agudo ingenio.
Destacar el elemento de las misteriosas luces alienígenas que, si bien no acaban de convencer como elemento mortífero, si que aportan un punto de originalidad y de misterio que hará que los supervivientes tengan que analizar el comportamiento de las mismas y aprender sobre la marcha su conducta. Resaltar también los preciosos planos de la capital de la antigua URSS: una ciudad devastada, donde resalta la belleza de una ciudad vacía y silenciosa, con la posibilidad de encontrarse con un avión hundido en cualquier parte de la ciudad.
Un entretenimiento, mas girado al cine de acción mainstream con excusa alienígena, que no nos vamos a engañar, consigue entretener, pero que también tiene todos los números de que al cabo de pocos días nos preguntemos... ¿Cómo se llamaba esa peli de los rayos que pasaba en Moscú?.
Nacionalidad: USA.
Duración: 89 min.
Dir: Chris Gorak.
Int: Emile Hirsch, Olivia Thirlby, Max Minghella.
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