14.2.26

LATIDOS DE PANICO ( 1983 )

Cuando la todopoderosa Hammer- la productora británica que ensalzara a los altares el llamado horror gótico con Dracula como estandarte - comenzó su declive, eso supuso el certero aviso de que se abrían nuevas tesituras en el mundo del cine de terror. En España, justo ante esa hecatombe del género, algunos nombres estuvieron dispuestos a no dejar que muriese. Así, en la década de los setenta y los primeros ochenta gente como Jacinto Molina (Paul Naschy) hicieron un meritorio currículum interpretando los más variados monstruos y leyendas de antaño, en su caso, con una enorme repercusión internacional por sus logradas transformaciones como licántropo. Así mismo, Naschy también dirigió un gran número de films, entre ellos este Latidos de pánico, del que también era el protagonista. En esta ocasión volverá a acudir a la figura de Alaric de Garnac, recreando un retorno a los tiempos modernos del clásico caballero.

¿ Pero de que va Latidos de Pánico? Paul acude al doctor para saber como esta el estado de salud de su esposa Geneviève. Este le informa de que su corazón esta muy delicado y que necesita descansar. Paul decide llevársela a una antigua mansión que había pertenecido a sus ancestros. Paul desciende de la estirpe de un antiguo y sádico guerrero llamado Alaric de Garnac. A su llegada a la finca comienzan a suceder cosas cada vez más extrañas y nada será lo que parece ser.

Naschy dirige y vuelve a ponerse en la piel de este personaje claramente inspirado en uno de los lugartenientes de Juana de Arco, el noble Gilles de Rais: un aristócrata con un currículum que la propia Elisabeth Bathory envidiaría. En 1973 ya se estrenó con este personaje, en El espanto surge de la tumba, escrita por el mismo, con la dirección de Carlos Aured. Dos años después retomó el personaje, pero este vez lo acercó aun más al histórico con el nombre de Guillé de Lancre, de nuevo con un guion suyo y con Leon Klimosvky como director, bajo el nombre de El mariscal del infierno. Nueve años después, Naschy decidiría rescatarlo del olvido y se pondría el mismo en las tareas de realización.

Seguramente estamos ante el último trabajo destacable de esa hornada de horror gótico que, si ya en los setenta resultaba extraña, aunque se ganara un gran horda de fans, en los ochenta ya comenzaba a ser un producto de museo. El film adolece de las glorias y desdichas del fantaterror, en algunos casos mas agudos y en otros mas imperceptibles. En Latidos de pánico, Molina nos sitúa en un una especie de thriller negro con toques fantásticos, donde consigue un guion lo suficientemente interesante como para tenernos pendientes de la pantalla, con una historia que va aumentando en interés a medida que se desarrollan los hechos. Otra cosa son los diálogos, procedentes de cualquier pulp de 25 pesetas de las que vendían en los mercadillos de segunda mano. Interpretaciones justas, con un Naschy mucho más creíble en sus papeles de monstruos de la naturaleza, y una Lola Gaos dándole algo de espíritu lúgubre al cuento, lo demás justeza un poco. Poco terror nos ofrecerá la cinta, pero al menos cumplirá su cometido. Un aprobado justo, pero merecido a esta cinta, y mi reconocimiento para un actor y cineasta que tuvo sus glorias y sus fracasos, pero que siempre fue fiel a su filosofía de cine.

T.O: Latidos de pánico.
Nacionalidad: España.
Duración: 94 min.
Dir: Paul Naschy.
Int: Paul Naschy, Julia Saly, Lola Gaos.
VALORACIÓN
5,5 / 10
★★★★★½☆☆☆☆

No hay comentarios:

Publicar un comentario