Si bien a priori, el film en si no era descartable que pudiera ofrecernos algunos momentos interesantes, acaba todo en tan sólo un intento fallido; y hay varias razones para sustentar esta afirmación.
Contamos con un reparto limitado y desconocido. De hecho, tan sólo la protagonista, la bella Vanessa Curry, más conocida por su faceta de cheerleader de los Lakers, su aparición en shows televisivos o por su faceta de cantante pop con bandas como las Pussycat Dolls, que no por su corta carrera como actriz. El resto del reparto es prácticamente primerizo, incluyendo a su director.
El ritmo tiende a una lentitud y falta de ritmo bastante agudo, apostando la primera media hora por azucararnos la visión con la terrible felicidad que vive la pareja de enamorados y como planean la escapada romántica. Una larga espera que no ayuda precisamente a entrar en la acción.
El lado maléfico de la misma es tratada muy de puntillas, sin apenas un mínimo momento que genere tensión, siendo la poseída casi nada más que una niña desprotegida que busca en Curry a una madre que la cuide, a pesar de que fuerzas del más allá no lo permiten. Ausencia de efectos impactantes y sólo algún que otro momento que nos salva de quedarnos dormidos, todo ello muy lejos de una película de terror y mucho más cercano a un telefilme de domingo tarde mezcla de aventura romántica sazonada con toques fantásticos. Mal aprovechada, con una modelo para enganchar al personal y donde la primera impresión que puede inspirar como film de terror queda pronto aparcada. Verse puede verse, pero seguro que no os costará encontrar opciones mejores.
Nacionalidad: USA.
Duración: 86 min.
Dir: Vikram Jayakumar.
Int: Vanessa Curry, Sahil Shroff, Subrat Dutta.
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