¿ Pero de que va Anvil ? La cinta comienza durante la mastodóntica gira que la banda hizo con algunos de los nombres mas importantes del rock duro de la época, y mostrándonos la opinión que sobre ellos tenían algunas de las figuras mas destacadas del género. A partir de allí la cinta nos sitúa en Canadá, donde los miembros de la banda se ganan la vida en modestos trabajos fuera del rock, a pesar que su vida interior sigue girando alrededor de la banda. Pero la industria musical y los gustos musicales de los melómanos han cambiado mucho. Durante sus vacaciones van a tener la oportunidad de hacer una gira europea y allí se van a desatar muchas emociones.
¿ Es este un documental solo para fans de Anvil o del heavy metal ochentero ?. Por supuesto que no, a pesar de que quien vivió ese movimiento seguramente van a tener un plus para echarle un vistazo. El tema no es escogido al azar, ya que su director, Sascha Gervasi, fue por una temporada roadie de la banda. El hecho de que hubiera esta empatía entre ambos hizo que la banda y el director se encontraran relajados y cómodos en el rodaje de la misma. Si no es el biopic sobre los canadienses ni su escarceos musicales en que reside la grandeza de este documental: su enorme gracia radica en que abarca las grandes pulsaciones humanas soltadas como si de una explosión se tratase.
En un primer momento, ya mostradas todos las imágenes de sus días de gloria y la lista de piropos que de la mano de Lemmy o Slash les son lanzados, parece que nos dirigiéramos ante el núcleo principal con la que parece arrancar el film: como afrontan la vida unas personas que han conocido la fama de primera mano y de un día para otro vuelven a su vida anterior a los escenarios. Como se lleva cuando has probado los mas deliciosos manjares y de golpe vuelves a comer sopa cada día.
Pero esto no es aplicable a Anvil. En su interior la banda sigue totalmente latente y han grabado varios discos, de los cuales también han hecho conciertos de presentación, pero siempre en algún festival o en pequeñas salas, lejos de esos días de vino y rosas y sin la posibilidad de poderse ganar la vida profesionalmente con ello. A la banda les sale una nueva oportunidad de girar por Europa, y el desastre organizativo que les espera hará que se produzcan todo tipo de emociones en ella: la amistad, la frustración, el amor a la familia, la decepción, los sueños rotos, los pequeños triunfos...todo un compendio de emociones a flor de piel que nos obliga a empatizar con nuestros alocados metalheads.
Lo mejor de la cinta es su fluir. Todo va pasando cronológicamente y como espectador tienes la percepción de que la misma sigue como el agua de un río y va afrontando los hechos a medida que ocurren, por lo que los sentimientos que saltan de la pantalla se hacen totalmente veraces para nosotros. No nos queda mas remedio que involucrarnos con nuestros protagonistas y darnos cuenta como en unos escasos ochenta minutos pueden mostrarnos tanto de los treinta años de vida de la banda y como todo ese universo personal se desflora incontrolablemente. Anvil: la historia de Anvil es un catalogo de las sensaciones y pulsaciones humanas, una oda a la amistad, al amor de la familia y a la eterna decisión de no renunciar a los propios sueños, a pesar que la vida se empecine en volarlos por los aires. Amelie no era francesa, era canadiense y cantaba eso de Metal on metal. Imprescindible.
Nacionalidad: Canada.
Duración: 80 min.
Dir: Sacha Gervasi.
Int: Anvil.
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