Basada en el debut de Graham Masterton, la película acaba siendo una comedia involuntaria por lo surrealista de sus imágenes. Girdler, que venía del éxito de Grizzly y El día de los animales, divide el film en dos partes muy diferenciadas. La primera es fiel a su estilo: bien rodada, con un Tony Curtis ejerciendo de rudo protagonista y preparándonos para el misterio sobrenatural.
Sin embargo, cuando la acción arranca, la cosa se escapa de las manos. Si la idea de un espíritu ancestral viviendo en una joroba ya es carne de autocine, el desarrollo con seres circenses, efectos especiales de videojuego ochentero y dimensiones paralelas roza la parodia. El film aguanta bien en su base, pero un poco más de calma al diseñar la segunda mitad no hubiera hecho daño; al final nos queda un batiburrillo de exorcismos, brujería india y batallas interdimensionales de bajo presupuesto.
Por desgracia, Girdler falleció ese mismo año en un accidente de aviación y no pudo ver el estreno. A pesar de esa fuerte dosis de "helio" que provoca sonrisas tontas inevitables, es un film que vale la pena mirar al menos una vez en la vida por su absoluta falta de complejos.
Nacionalidad: USA.
Duración: 104 min.
Dir: William Girdler.
Int: Tony Curtis, Susan Strasberg, Michael Ansara.
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