¿Pero de qué va Exorcismo en el Vaticano? Angela (Olivia Taylor Dudley) es una chica corriente que, tras un pequeño percance doméstico, experimenta un cambio radical en su entorno. Una herida se le infecta y su salud empeora rápidamente mientras empiezan a suceder fenómenos inexplicables. Su carácter se vuelve errático y perturbado, y ante la incapacidad de los médicos para dar con un diagnóstico, un sacerdote ofrece su propia versión de los hechos.
El film intenta hibridar el rol clásico del género con elementos conspiranoicos y apocalípticos que, por cierto, fallan estrepitosamente. La historia no es nada del otro mundo: una sucesión de escenas enlazadas para ir tachando los síntomas prescritos en una posesión estándar. La protagonista, si bien luce en pantalla, hace lo que buenamente puede, intentando arrancar unos gestos diabólicos que difícilmente causarán efecto en el espectador.
Además de abusar de los tópicos, la película ni siquiera intenta asustar, ni tan solo mediante subidas de volumen o apariciones repentinas en el espejo del baño. El ritmo, al menos en su primera mitad, es lento y tarda en entrar en materia. En ella asistimos a un reencuentro familiar de manual y a un equipo eclesiástico que parece venir en el pack de inicio; esta vez, eso sí, con la "originalidad" de ser un grupo de élite con la misión de rastrear pistas del Anticristo.
Hay detalles rescatables, como la escena del bebé o mi preferida, la de los huevos, pero en general estamos ante un refrito. Se deja ver, como casi todo lo que mezcla a un demonio y a una rubia en su argumento. Por cierto, ¿en qué momento se supone que estamos en el Vaticano? De nuevo, un gran acierto de quienes traducen los títulos.
Nacionalidad: USA
Duración: 91 min.
Dir: Mark Neveldine
Int: Olivia Taylor Dudley, Michael Peña, Dougray Scott
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