¿Pero de qué va Insidious? La historia nos presenta a los Lambert, una familia que acaba de mudarse a una nueva casa. Todo parece normal hasta que su hijo pequeño cae en un coma inexplicable que los médicos no logran descifrar. Pronto descubrirán que no es la casa la que está encantada- como dictaría el tópico-, sino que es el propio niño quien está siendo disputado por entidades del "Más Allá".
Insidious no vino al mundo para inventar nada; es más, es un film que bebe de fuentes muy clásicas. No apuesta su fuerza a los efectos especiales, sino que basa su energía en las atmósferas. Deja sitio al espectador para que entre en la historia y lo asusta en el momento menos esperado. Sigue profundizando en la austeridad y en las recetas de la abuela para provocar un terror "de toda la vida". Atmosféricamente muy interesante, consigue hacer de la precariedad virtud creando un universo paralelo- un mundo donde habitan las almas torturadas- a través de viajes astrales a dimensiones desconocidas. Las sombras, los rincones oscuros y la penumbra acaban siendo un posible cobijo amenazante de donde emerge el mal. La cinta utiliza todos estos recursos de botiquín, pero sabiéndolos colocar en el sitio adecuado.
También es cierto que, cuando se usan fuegos artificiales tan antiguos, la originalidad suele perder potencia, pero ella demuestra que aún existe cierto margen de maniobra. También hay lugar para el homenaje- a veces casi parodia- a clásicos como Poltergeist: el equipo de investigación paranormal con Elise (Lin Shaye) en el papel de una reconvertida Tangina, más alta y anciana, ejecuta a la perfección su rol de guía espiritual.
Con un presupuesto exiguo de apenas 1,5 millones de dólares que multiplicó sus beneficios por más de 60 en taquilla, siendo uno de los productos más rentables para Blumhouse. Toda esta austeridad inicial obligó a James Wan a ajustar los tiempos de filmación y los recursos disponibles: fueron necesarios tan solo 21 días para acabar el rodaje y unos pocos escenarios para poner a las marionetas en marcha. El director de Saw o Dead Silence demostró moverse bien en todos los terrenos con un film destacable que tendría una considerable descendencia.
Nacionalidad: USA.
Duración: 103 min.
Dir: James Wan.
Int: Patrick Wilson, Rose Byrne, Ty Simpkins, Lin Shaye.
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