25.4.26

EL MURO NEGRO ( 2025 )


© Netflix / Seven Pictures
Ya sea con mil excusas diferentes o en las más diversas situaciones, el cine de gente atrapada —y, por extensión moderna, las variantes más o menos explícitas de las escape rooms— es un latido constante en las plataformas. Cada cierto tiempo aparece un nuevo título con la premisa de personas encerradas en algún lugar maldito. Ahora, la todopoderosa Netflix vuelve a la carga con este film alemán que evoca referentes conocidos para introducirles pequeñas dosis de cosecha propia.

¿Pero de qué va El muro negro? Tim (Matthias Schweighöfer) y Olivia (Ruby O. Fee) son una pareja de Hamburgo que no atraviesa su mejor momento. Durante la noche se reprochan sus actitudes y Olivia decide cortar por lo sano abandonando la casa. La sorpresa llega por la mañana: al intentar marcharse, descubren que todo el edificio está rodeado por unas estructuras inquebrantables a modo de muro.

Ante esta premisa que nos sorprende de entrada, se desarrolla una historia ya vista anteriormente pero que intenta ganar su espacio dentro del subgénero. Al encontrarse atrapados por estas paredes herméticas, nuestros protagonistas solo tendrán la opción de escapar avanzando a través de las viviendas de los vecinos; derribando paredes internas, techos y suelos que no han sido sellados. Esto nos llevará a conocer a un vecindario igual de noqueado ante la extraña situación. Es aquí donde el film tiene su oportunidad de jugar con el espectador: ofrecer un muestrario de personajes dispares, con personalidades y objetivos distintos que generen tensión o conflictividad.

Recogiendo esa diversidad funcional entre desconocidos que tan bien explotó la saga The Cube, esta producción germana dirige su mirada hacia carreteras ya transitadas, aunque, para mi gusto, se queda bastante a medias. Si bien es original en la concepción del factor opresor, falla en su desarrollo interno y en una ejecución poco planificada. A medida que la pareja avanza por el edificio, se topa con perfiles de vecinos demasiado arquetípicos, incluyendo a los propios protagonistas, quienes, curiosamente, se dedican a actividades laborales clave para resolver el rompecabezas.

Quizás salvaría al personaje de Yuri, mejor ligado a la esencia de la historia, pero que tampoco escapa del cliché. El hecho de que existan personajes tan "encajables" en un guion ya de por sí ajustado, y que todos se muevan en función de las necesidades del clímax final, no ayuda a tomarse la obra en serio. Los diálogos, también convencionales, derivan hacia terrenos intimistas que cortan el ritmo; la cinta quiere abarcar demasiados aspectos para resultar atractiva, pero se deja jirones en cada fotograma. Ese afán por mostrar profundidad acaba diluyendo su definición en todos los géneros que esconde.

La película, pese a tener un potencial creíble y ciertos puntos destacables, no logra el ritmo necesario para que el espectador se sumerja en sus aguas. Queda relegada a un entretenimiento facilón que no termina de colmar nuestras expectativas ni como drama, ni como terror psicológico, ni como simple film de intriga.

T.O: Brick (Brick - Das dunkle Erbe)
Nacionalidad: Alemania
Duración: 115 min.
Dir: Philip Koch
Int: Matthias Schweighöfer, Ruby O. Fee, Frederick Lau
VALORACIÓN
★★★★☆☆☆☆☆☆
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