1.4.26

HOUSEBOUND ( 2014 )

Housebound

© Housebound Limited / NZ Film Commission

Aunque parezca paradójico, el cine de terror -asumiendo su lista de seres y recursos propios- ha sido reconvertido en comedia en múltiples ocasiones. Y es que, en el fondo, un nicho con tantos tópicos y clichés se presta magníficamente al chiste fácil. Incluso encontramos refritos que no renuncian a ninguna sensación: sustos mezclados con personajes caricaturescos y situaciones hilarantes. Si encima la propuesta viene de Nueva Zelanda -país con una tradición demostrada en el género- pues mejor que mejor.

¿Pero de qué va Housebound? Tras ser pillada en un robo, Kylie (Morgana O’Reilly) es obligada a permanecer bajo arresto domiciliario si no quiere ir a la cárcel. No le queda más remedio que volver a casa de su madre, lo que hará que -debido a su complicado carácter- las cosas no fluyan demasiado bien. Lo que peor llevará es la extraña creencia de su progenitora, convencida de que en la casa habita una entidad sobrenatural. No le hará el mínimo caso hasta que ella misma empieza a percibir cosas sin explicación.

Totalmente inmersa en la comedia de terror, este fue el debut en la gran pantalla de Gerard Johnstone -más tarde afianzado por la inquietante M3GAN-. El film parte de una buena premisa: un conjunto coral de personajes que rozan la sociopatía. Kylie es una joven incapaz de controlar su ira, atada a una tobillera electrónica y a la que se la suda absolutamente todo; está martirizada por una madre con verborrea aguda y delirios parapsicológicos, además de un padrastro que solo pretende desaparecer y fundirse con el mobiliario.

A ellos se suma Amos, el responsable de vigilar a Kylie, que resulta ser un freak de los fenómenos paranormales que se toma el tema muy en serio. También tenemos a William, el típico vecino dispuesto a reparar algo o traer una tarta y que, ni de lejos, es tan apacible como parece. Todos ellos colisionarán estrepitosamente, creando un caos continuo. Mientras la madre expone sus angustias en un programa de radio, Kylie quiere zanjar el tema de los fantasmas a hostia limpia y Amos saca extraños artilugios buscando evidencias de vida no carnal.

El film basa su fuerza en ese enredo de personajes sacados de una tira cómica que fuerzan situaciones incoherentes con respuestas ilógicas. Parece que nadie se salvaría de unas vacaciones en un sanatorio, lo que fuerza la comicidad de la historia. Todo ello saltando de estilo en estilo, atrapándonos con la risa para cambiarnos la tesitura mediante una escena inesperada o un giro que varía la perspectiva. Si bien se decanta por la comedia, no se corta a la hora de proporcionarnos slapsticks humanamente irreales pero visualmente contundentes. Aunque el ritmo es algo desigual y en ocasiones se encalla, el esfuerzo por ofrecer constantes giros evita que nos desconectemos.

Un "Barrio Sésamo" de personajes inusuales que se ven sobrepasados por lo que van descubriendo y que actúan de forma visceral, usando todo lo que tengan a mano menos el sentido común. No nos vamos a tronchar, pero divertida es.

T.O: Housebound
Nacionalidad: Nueva Zelanda
Duración: 107 min.
Dir: Gerard Johnstone
Int: Morgana O'Reilly, Rima Te Wiata, Glen-Paul Waru
VALORACIÓN
★★★★★★☆☆☆☆
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