Dicho esto, creo que sellos como A24 y el tipo de cine que producen son totalmente imprescindibles en nuestros días, más allá de los gustos personales, como meros agitadores de un género que, de por sí, ya está bastante estancado. Quizás encontremos a gente con grandes gafas de pasta alabando determinados títulos como si fueran la Biblia, pero creo que, al final, todos podemos formarnos nuestra propia opinión más allá de las críticas oficiales.
¿Pero de qué va Devuélvemela? Andy (Billy Barratt) y su hermana invidente, Piper (Sora Wong), han perdido a su padre de forma muy trágica. Al no tener más familia, los servicios sociales pretenden recolocarlos por separado en diferentes hogares, algo a lo que el chico se niega rotundamente. En su huida encuentran a Laura, una mujer que vive aislada y que había trabajado en asuntos sociales, quien decide hacerse cargo de ambos. Una vez instalados, las cosas resultan extrañas: el comportamiento de Laura no es normal y, además, en la casa vive Oliver, un niño totalmente inadaptado con un grave problema de trasfondo. La situación empieza a torcerse y Andy descubre algo revelador.
Por supuesto, es A24; por lo tanto, no vamos a ver desfilar una ristra de jumpscares ni los tópicos propios del slasher. Los directores son Danny y Michael Philippou, por lo que aún tenemos fresca en la memoria su obra Háblame (2022). Si bien aquella se sumergía en paraísos artificiales para tratar traumas juveniles, en esta ocasión continúan sanando las heridas más brutales del duelo. En cierta manera, a todos los protagonistas que comparten la casa les une la ausencia física o emotiva de sus seres más allegados. Es ese dolor tan intenso el que necesitará ser exorcizado a través de la expiación, adquiriendo cada uno un rol determinado dentro de la "ceremonia".
A pesar de su alma intimista, el filme no renuncia a mostrarse visualmente agresivo, tanto en lo psicológico como en lo puramente anatómico. El personaje de Laura —brillantemente interpretado por Sally Hawkins— dirige la orquesta para llevar la ceremonia a buen puerto, consiguiendo, tal vez, redimir y quebrar el dolor que tanto la atormenta. Piper será la llave para devolverle la paz, mientras que Andy representará la molestia necesaria para que su hermana confíe en ella. Por su parte, Oliver será el medio para conectar el mundo onírico con la realidad palpable; un recurso necesario para conseguir los objetivos tras años de moldeado.
Ritos siniestros, ansia contenía, dolor palpable y unos fotogramas impactantes guardados bajo llave que, en el momento más inesperado, brotan para incomodarnos y ponernos nerviosos. Aunque no son muy abundantes, logran un efecto perturbador. Los hermanos Philippou demuestran su contundente caligrafía y, lejos de disciplinarse, nos ofrecen un producto mucho más airado y difícil de digerir. Me reitero en la reivindicación de la interpretación de Sally Hawkins, balanceando sus emociones entre la madre comprensiva y la manipuladora sin complejos. Salta con extrema facilidad de un estado al otro, humanizando de esta forma al monstruo o, tal vez, cargando de maldad a una madre herida por la vida.
Si bien este tipo de cine a veces puede pecar de cierta soberbia —quizás porque olvida que su función final es producir miedo o causar malestar—, en Devuélvemela logran un equilibrio entre una historia que necesita ser masticada con plenitud y momentos incómodos de calado sociopático. El trabajo actoral con los dos hermanos no es fruto de la casualidad: Sora Wong no provenía del mundo de la interpretación, sino que es una joven con una discapacidad visual real que compartió muchas horas antes del rodaje con Billy Barratt para forjar esa complejidad de hermanos en una situación límite. Aunque se percibe que esa sólida relación puede naufragar en cualquier momento, los hechos que ocurren no impactan menos por ello.
No es un filme con matices divertidos como ocurría en Háblame. Aquí el silencio, los crujidos, los sonidos y las masticaciones tienen un propósito determinado e incomodan tanto como las imágenes. Más allá de nuestras pretensiones a la hora de afrontar una película, esta sabe dejar poso y superar la amnesia inmediata de tantos otros títulos actuales.
Nacionalidad: Australia / USA
Duración: 90 min.
Dir: Danny & Michael Philippou
Int: Sally Hawkins, Billy Barratt, Sora Wong
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