¿Pero de qué va Ghoulies 2? Un grupo de criaturas escapa de una secta y se refugia en un camión de camino a una feria. Allí se instalan en la "Casa del Terror" -una atracción rodante sin demasiado éxito-. Sin embargo, cuando los primeros visitantes entran y descubren a los seres quedan fascinados, creándose colas para verlos. Pero estos chistosos engendros tienen más mala alma de lo que parece a primera vista.
Cuatro años después de la original se estrenaba esta secuela. La cosa no prometía mucho, ya que la primera no era un título para tirar cohetes -con un resultado global pobre y una clarísima prisa por acabar el rodaje- fallando en casi todos los aspectos. Eso sí, gracias al tirón del film de Dante tuvo una destacable taquilla, por lo que tocaba intentar un segundo asalto. Finalmente, el experimento salió mejor de lo esperado.
Por un lado -con ese lapso de tiempo- ya no había un factor que apresurara su realización, pudiendo hacer las cosas con más calma. Se ampliaba el espectro de personajes situando la trama en una feria ambulante -con todo el juego que dan los tipos pintorescos que la habitan- mejorando el guion. El presupuesto para efectos aumentó considerablemente consiguiendo unos remarcables muñecos -excepto un engendro volador- que, entre el stop-motion y una buena articulación, dejaban con cierta dignidad a los responsables de FX.
Pero el punto más fuerte es que no se toma en serio a sí misma en ningún momento. Es un espectáculo palomitero donde la maldad satánica de la primera parte se cambia por pequeños seres con el espíritu de escolares gamberros -dispuestos a reírse y hacer la puñeta a cualquiera que se les cruce-. Si la entrega original pecaba de pretenciosa con sus ciencias ocultas, esta segunda entiende que lo único que queremos ver son bichejos de goma sembrando el caos en una feria de pueblo. Así de simple, así de efectivo.
No nos vamos a engañar: los personajes son más arquetípicos que Papá Noel en un centro comercial por Navidad. A los muñecos se les ven las costuras y al mago se le descubren los trucos antes de empezar la función, pero es terriblemente divertida. Es como uno de esos films de la Troma donde uno viene dispuesto a reír y a lidiar con lo que le echen. Hoy en día -si no fuera por alguna escena concreta- casi podría estar en la sección infantil... cosas peores habrá hecho Bob Esponja. Fueron tan carismáticos que rodaron un video con la banda de Heavy Metal W.A.S.P, canción incluida en la banda sonora y que serviría de reclamo adolescente.
Lo dicho: torpe y desgarbada, pero tan pecaminosa que cuesta no rememorarla de vez en cuando. Unos bichos encantadores a los cuales no dudaría en dejarles a Gizmo para que jugaran con él. Aún tendrían que llegar dos partes más; en la tercera ya son mayorcitos y van a la Universidad, para que luego digan.
Nacionalidad: USA
Duración: 89 min.
Dir: Albert Band
Int: Damon Martin, Royal Dano, Phil Fondacaro
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