¿Pero de qué va La mansión de los horrores? Un excéntrico millonario (Vincent Price) reúne a cinco desconocidos en una casa con un pasado macabro. Ofrece 10.000 dólares a quien logre pasar toda la noche en ella hasta el amanecer y les entrega un arma para su defensa. Durante la velada, se producen extraños y aterradores fenómenos que pondrán a la defensiva a los inquilinos. La esposa del propietario también está en la casa y oculta un plan diabólico para la jornada.
Es inevitable ser benevolente ante el visionado de este título; merece una mirada de cortesía con la inocencia de un niño. Estamos ante un film de finales de los cincuenta -el cual se rodó en apenas quince días- con un presupuesto de 200.000 dólares. Existe una ausencia de banda sonora como tal, ya que todo son efectos de sonido y una especie de órgano repetitivo como única sonoridad externa. A pesar de la extensión del rodaje en color -y aquí sí que creo que acertaron- el film opta por el blanco y negro, reduciendo así los costes de producción.
Pero a pesar de sus limitaciones, el film funcionó en muchos aspectos. Primero, estamos ante un buen guion que, ya en la época, supo jugar hábilmente con los giros y el hecho de tener a unos personajes atrapados y somatizados por el ambiente oscuro de la morada. El personaje de Price era la perfecta encarnación de lo que a posteriori iría puliendo el actor de Missouri: un macabro gentleman que haría de las novelas de Poe su modus vivendi. Y también, por supuesto, destaca el cerebro privilegiado de uno de los "vendedores de humo" más grandes que ha conocido la industria.
Vista con ojos contemporáneos, la película es un "trenecito" de esos que se encuentran en los túneles del terror de cualquier feria de pueblo. Un par de brujas que se desplazan en línea recta y un esqueleto que parece danzar solo son suficientes para volver locos a los huéspedes y mantener el clímax constante. Pero Castle era mucho más habilidoso que sus escasos medios económicos y supo llevar la palabra marketing hasta sus últimas consecuencias. De hecho, tuvieron más fama las sesiones de cine que la propia película, ya que en ellas sobrevolaba un esqueleto real por encima del público, lo que hizo que el boca a boca funcionara y en pocas semanas se duplicara por doce la inversión inicial.
El film acaba siendo resultón teniendo en cuenta su anatomía frágil y, a pesar de que se le ve la "rebotica" a la obra, sigue siendo digna de disfrutar. De hecho, dicen las malas lenguas que cuando Hitchcock la vio y se enteró del presupuesto, no dudó en adaptar el estilo para su Psicosis. Cuarenta años más tarde, William Malone haría un remake de la misma.
Nacionalidad: USA
Duración: 75 min.
Dir: William Castle
Int: Vincent Price, Carol Ohmart, Richard Long
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