7.3.26

LA PROFECIA MALDITA ( 1979 )

La Profecía MalditaHistóricamente, el cine de terror ha sabido adaptarse a los temores de la ciudadanía. A medida que el género fue abandonando las recreaciones de la literatura gótica, puso cada vez más la lupa en los miedos reales de la población: el pánico a un conflicto nuclear, el auge de los asesinos en serie en la sociedad norteamericana o los efectos secundarios de la devastación medioambiental. A este último aspecto apunta este título de 1979. En plena fiebre por la lucha ecologista y la concienciación hacia el decrecimiento, John Frankenheimer se apuntaba al carro con este arriesgado film. La exitosa trayectoria del neoyorquino estaba sustentada en brillantes títulos de cine bélico, thriller o intriga política, pero su interés claro por el mensaje ecologista le llevó a hacer proselitismo del mismo a través del cine de terror.

¿Pero de qué va La profecía maldita? Un doctor (Robert Foxworth) y su esposa (Talia Shire) aceptan el encargo de acudir a una zona boscosa para determinar una posible contaminación. Una enorme industria papelera está en pie de guerra contra el poblado indígena que habita los bosques, el cual denuncia el acoso de la empresa y las extrañas circunstancias que se están dando en la zona: la fauna está naciendo con terribles deformidades y la salud de los nativos se está deteriorando. Lo curioso de este título es, precisamente, que el director venía de donde venía. ¿Qué hacía un nombre de referencia como el suyo mezclándose en una cinta de género con cierto regusto a serie B? Frankenheimer pasaba una época difícil debido a su adicción al alcohol y buscaba un revulsivo para reorientar su carrera. Políticamente comprometido, compartía la preocupación de gran parte de la población occidental por el deterioro del medio ambiente. Esta motivación interna, sumada al enorme éxito de taquilla que supuso Tiburón, le animaron a estrenarse en el terror.

La verdad es que la jugada salió medianamente bien, a pesar de no nadar en aguas conocidas. El film juega con varias cartas bajo la manga. Por un lado, tenemos ese palpable temor social al desastre ecológico, agravado por la lucha que enfrenta a la maderera y a la tribu india. Por otro lado, intenta jugar a ser una camp movie con un ser monstruoso que convierte la contaminación ambiental en la fuerza motriz para cebarse con los humanos. Esta dicotomía entre la propaganda y la necesidad de satisfacer al espectador con sustos y borbotones de sangre a menudo crea una crisis de identidad en el film. En este caso, y debido a la experiencia narrativa previa del director, la cinta se decanta más hacia esa vertiente "política" que hacia el puro cine de género. Eso juega a su favor, salvándola de caer en la serie B más tosca y presentándola como un producto con cara y ojos: buena historia, guion e interpretaciones.

La parte perdedora, lógicamente, es la terrorífica. No existen escenas realmente acongojantes. El ser, pensado en un primer momento como un ente casi espiritual, fue sustituido por un monstruo de gomaespuma por deseo de los productores, buscando precisamente ese efecto atemorizador. Es en el diseño de los efectos especiales donde el film más flojea. Siendo un producto bien diseñado, acaba perdiendo su creatividad en este aspecto por lo paupérrimo y poco verosímil de su ejecución, dejando claro que este era un terreno no cultivado por el realizador. El oso mutante es un ecce homo, fabricado como un enorme pijama de caucho que parece las sobras rejuntadas de una pizzería a la hora del cierre. De todas formas, quedará para la historia esa escena con un niño y un saco de dormir. Pura dinamita.

T.O: Prophecy.
Nacionalidad: USA.
Duración: 102 min.
Dir: John Frankenheimer.
Int: Robert Foxworth, Talia Shire, Armand Assante.
VALORACIÓN
★★★★★★☆☆☆☆

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