¿Pero de qué va Doble cuerpo? Jake Scully (Craig Wasson) es un actor de películas de serie B que sufre una claustrofobia crónica que le ha impedido acabar su último rodaje. A esta situación se añade que su novia le ha sido infiel, por lo que abandona la casa que compartían. Un compañero de profesión le invita a quedarse en una mansión que está cuidando y, por la noche, le muestra a través de un telescopio a una mujer que se exhibe frente a un ventanal. Jake se obsesiona con ella hasta el punto de seguirla y darse cuenta de que alguien quiere hacerle daño.
Si con esta premisa no recordamos a Hitchcock, debemos repasar nuestra colección de cine clásico; eso sí, pasado por el túrmix de De Palma el ambiente sube bastantes grados. Aquí se construye un thriller obsesivo con un look explosivo, propio de Los Ángeles de principios de los ochenta, donde el mundo transgresor, el auge del porno y los neones de los clubs eran el ecosistema ideal. El director pretende convertirnos en protagonistas visuales de lo ocurrido, alargando las escenas más tórridas y lanzando el anzuelo para que ejerzamos de lujuriosos stalkers. Las miradas furtivas y los seguimientos a la misteriosa dama están planeados para que formemos parte de ese relato morboso.
Más adelante entra en acción un personaje más turbio que deriva el film hacia el suspense puro, aunque, a poco que hayamos visto cine, la sorpresa final es mínima. Se hacen pequeñas trampas al solitario para introducir —de forma forzadísima— el personaje de Holly (Melanie Griffith) la actriz porno que, cual aparición mariana, mostrará la cuadratura del círculo en un acto de revelación.
Todo está muy subido de tono, introduciendo incluso el rodaje del vídeo Relax de Frankie Goes to Hollywood con una escenografía libertina y post-punk. El film levantó ampollas al ser un producto de Hollywood para gran pantalla: las escenas coreografiadas de Deborah Shelton llegaban al límite de la clasificación de edad. El desnudo y la dialéctica sin tapujos de Holly dieron una vuelta de tuerca más a la moral de la época; a pesar de ser un thriller intenso, parte de la prensa lo calificó de cine erótico. En este contexto, el sexo se ve como una forma extrema de voyerismo, e incluso algunas escenas macabras y sangrientas no pueden evitar transmitir esa misma "humedad" visual.
Juguetona y perversa, Doble cuerpo es una obra clásica no autorizada para todos los públicos. Con puntos sórdidos y otros mal aportados —ese "indio", por Dios—, es un producto marca de la casa. A ratos se hace difícil el baile entre la explicación masticada y un acabado confuso de la trama, pero lo que nadie puede negar es que fue valiente y tensó las cuerdas en pleno 1984.
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 114 min.
Dir: Brian De Palma
Int: Craig Wasson, Melanie Griffith, Deborah Shelton
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