5.4.26

ULTRAVIOLETA ( 2006 )

Ultravioleta

© Screen Gems / Sony Pictures

Recuerdo cuando mi viejo televisor anunció su defunción y, al pasarme a uno más moderno, gané en calidad a la hora de ver cine. Pero sufrí un percance: cómo conectar mi vieja PS2 si ya no había entrada de vídeo analógico y solo disponía de HDMI. Por suerte -entre algún manual y tiendas online lejanas donde tienen de todo- encontré un adaptador que funcionaba. Eso sí, la calidad del panel era mejor, pero mi consola analógica no mejoraba por tener un visor superior. Podía jugar sin problemas, pero algunos colores se saturaban, las sombras resaltaban y quedaban zonas demasiado blancas; eso exigía -según el juego- ir modificando los parámetros de la imagen. Era comprensible. Lo que no se entiende es que ya en 2006, con tecnología avanzada, hicieran este "efecto PS2" en una película... y a propósito.

¿Pero de qué va Ultravioleta? El mundo está dominado por una dictadura médica donde la hemofagia es una epidemia a erradicar. Los enfermos se convierten en una especie de vampiros de vida corta pero con extraordinarios poderes; el gobierno los considera rebeldes y deben ser eliminados. Una de las mejores soldados insurgentes, Violet (Milla Jovovich), se adentra en la fortaleza para robar un arma capaz de aniquilarlos a todos. Ese potente instrumento no es ningún virus ni artefacto explosivo: es un niño modificado genéticamente.

Cuesta creer que el director y guionista de Equilibrium (2002) sea el mismo que perpetró este atentado. Ultravioleta no tiene ni pies ni cabeza -tanto en lo argumental como en lo visual-. En lo narrativo, porque tras ese tenue planteamiento, la mayoría de la cinta se relega a escenas de acción que están a years luz de otras producciones similares. Más que batallas, parecen coreografías desacompasadas donde todo se ralentiza para intentar -con ese slow motion- dar espectacularidad a la escena, pero el resultado es artificial e inverosímil. Muchas tomas tienen un montaje caótico, con un exceso de zooms y cambios de plano que -en contraste con la ralentización de otros- hacen que el espectador se pierda.

Tampoco se salva la parte estética. Los retoques gráficos, los colores saturados y la percepción de estar ante hologramas en lugar de actores lo arruinan todo. Es como si estuvieran cortando el aire: las espadas parecen no pesar. No hay sangre ni cuerpo a cuerpo real; todo queda en una maqueta de prueba o un descarte de la saga Matrix. Las llamadas Gun-kata -esa mezcla de artes marciales y armas de fuego- se hacen eternas.

Jovovich actúa dignamente intentando salvar lo que la tecnología estaba destrozando -realmente es una actriz perfecta para el género-, pero aquí se le imposibilita brillar tanto en la batalla como en la dialéctica. Los mitómanos de la ucraniana nos consolamos ante tanta soberbia femenina y cambios de look a cual más electrizante pero, cuando dejamos aparte nuestro acné juvenil, no hay por donde cogerla. Hay presupuesto y hay actriz, pero esas batallas deberían haberse librado en el laboratorio de efectos de la película -arrestando a todos sus miembros-.

Este film coincidió en el tiempo con otro muy parecido: Aeon Flux (2005), con Charlize Theron. Un pelín superior, pero con demasiadas coincidencias estéticas y déficit de trama. Por allí también tenemos al joven Cameron Bright que -después de ser el "marido" que se bañaba con Nicole Kidman en la polémica Reencarnación (2004)- ahora pasa a ser el juguete preferido de la Jovovich. Creo que es el único ganador de la partida.

T.O: Ultraviolet
Nacionalidad: USA
Duración: 88 min.
Dir: Kurt Wimmer
Int: Milla Jovovich, Cameron Bright, Nick Chinlund
VALORACIÓN
★★★½☆☆☆☆☆☆
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